
Hay pueblos que, sin ser grandes ni tener una larga lista de monumentos, consiguen sorprendernos cuando decidimos acercarnos a conocerlos. Alfarnatejo fue uno de ellos.
Con ganas de seguir descubriendo nuevos rincones de la provincia de Málaga, una mañana salimos desde Motril y pusimos rumbo a este pequeño pueblo de la Axarquía. El camino ya nos iba dando una pista de lo que nos esperaba: poco a poco dejamos atrás la costa, la carretera comenzó a ganar altura y las montañas fueron ocupando cada vez más espacio a nuestro alrededor.
Al llegar a Alfarnatejo dejamos el coche y comenzamos a recorrer sus calles tranquilamente, sin un itinerario demasiado marcado y dejándonos llevar por lo que íbamos encontrando. Y precisamente así, caminando sin prisas, fuimos descubriendo algunos de esos pequeños rincones que quizá pasarían desapercibidos en una visita rápida.
Fuentes, antiguos lavaderos, plazas, jardines, una iglesia, miradores y hasta una curiosa historia relacionada con los tejones y los palancos fueron apareciendo durante nuestro paseo. Y, fuera del casco urbano, nos esperaba otro de los grandes atractivos de Alfarnatejo: un paisaje de montañas y enormes tajos que explica perfectamente por qué esta zona es conocida como los Pirineos del Sur.
Alfarnatejo es pequeño, pero después de conocerlo creemos que merece la pena acercarse hasta aquí y dedicarle unas horas, no solo para recorrer el pueblo, sino también para descubrir el entorno que lo rodea.
En esta guía os contamos qué ver en Alfarnatejo, qué rincones encontramos durante nuestra visita, algunas de sus historias y tradiciones y qué podemos conocer en los alrededores de este pequeño pueblo de la Axarquía malagueña.
Qué ver en Alfarnatejo
Antes de comenzar nuestro paseo hay un pequeño detalle sobre Alfarnatejo que merece la pena conocer. Su nombre tiene el mismo origen que el de su vecino Alfarnate: ambos proceden de la palabra árabe al-farnat, relacionada con los molinos de harina. Durante siglos estuvieron además muy ligados, hasta el punto de que Alfarnatejo fue una pedanía dependiente de Alfarnate antes de convertirse en municipio independiente en el siglo XVIII.
Pero la relación entre los dos pueblos no termina ahí. Sus habitantes son conocidos popularmente como tejones en Alfarnatejo y palancos en Alfarnate, unos apodos cuyo origen se encuentra en una curiosa leyenda relacionada con el antiguo camino que comunicaba ambas localidades. La historia nos la encontraremos más adelante, porque merece la pena contarla con un poco más de calma.
Ahora sí, vamos a comenzar nuestro paseo por Alfarnatejo y a descubrir algunos de los rincones que encontramos durante nuestra visita.
Noria de agua de Alfarnatejo
Nada más comenzar nuestro paseo por Alfarnatejo nos encontramos con uno de esos pequeños rincones que llaman la atención casi sin buscarlo. En la misma plaza del pueblo encontramos una bonita recreación de una noria de agua integrada en una pequeña fuente.
La verdad es que nos pareció preciosa. La noria, el murete de piedra y ladrillo y las macetas que la rodean forman un conjunto muy cuidado que encaja perfectamente con el ambiente del pueblo. Y, por supuesto, fue imposible pasar por allí sin detenernos a hacer unas cuantas fotografías.
De hecho, si eres de los que, como nosotros, siempre busca esa fotografía especial de cada lugar que visita, apunta esta parada porque es uno de esos rincones donde la foto de rigor para llevarte de recuerdo está prácticamente asegurada.
Aunque la noria que encontramos en la plaza es una recreación, tiene mucho sentido dentro de la historia de Alfarnatejo. El agua ha tenido una gran importancia en la vida de este territorio, y todavía hoy podemos encontrar diferentes elementos relacionados con ella, como fuentes, antiguos lavaderos y el río Sábar.
Además, la relación del municipio con el agua y los molinos aparece incluso en su propio escudo, donde están representados una noria y un molino. Un pequeño detalle que quizá pase desapercibido cuando llegamos al pueblo, pero que adquiere mucho más sentido después de conocer un poco mejor su historia.
Para nosotros fue una de esas primeras sorpresas de Alfarnatejo: habíamos llegado simplemente para descubrir el pueblo y, nada más aparcar, ya teníamos un rincón que nos había obligado a sacar la cámara.

Plaza-Mirador Comadrona Lucía Alba Pascual
Continuamos nuestro recorrido hasta llegar a la Plaza-Mirador Comadrona Lucía Alba Pascual y aquí tenemos que reconocer que nos llevamos una muy buena sorpresa. Es un espacio amplio, muy cuidado y lleno de detalles que hacen que apetezca detenerse un rato.
Las macetas están repartidas por diferentes puntos de la plaza, los bancos invitan a sentarse y las paredes están decoradas con un bonito mosaico que aporta mucho color al conjunto. Todo está cuidado con mucho mimo y se nota que no se ha dejado ningún detalle al azar.
Pero si hay algo que realmente convierte este lugar en una parada imprescindible son las vistas. Desde aquí podemos contemplar el paisaje que rodea Alfarnatejo y entender mucho mejor el entorno en el que se encuentra el pueblo. Las montañas ocupan buena parte del horizonte y hacen que el paisaje tenga una presencia enorme desde la plaza.
A nosotros nos pareció uno de los rincones más bonitos de Alfarnatejo. No solo por las vistas, sino por la propia plaza, que resulta agradable, colorida y muy cuidada. Es de esos lugares donde apetece sentarse unos minutos, mirar alrededor y disfrutar tranquilamente de lo que tenemos delante.
La plaza lleva el nombre de Lucía Alba Pascual, una partera vinculada a Alfarnatejo. Su nombre aparece en el inventario de espacios públicos españoles dedicados a matronas y parteras elaborado por la Asociación Española de Matronas, donde se recoge la Plaza Comadrona Lucía Alba Pascual de Alfarnatejo y el año 2022.
Aunque no hemos encontrado demasiada información sobre su vida, nos parece bonito que el pueblo haya querido mantener su recuerdo de esta manera. Al final, detrás de muchos nombres de calles y plazas hay personas que formaron parte de la historia cotidiana de los pueblos, aunque con el paso de los años sus historias hayan quedado en segundo plano.
Y precisamente aquí queremos hacer una pequeña pausa y pediros ayuda. Si eres de Alfarnatejo o conoces la historia de Lucía Alba Pascual, nos encantaría que nos la contaras en los comentarios. Nos gustaría mucho poder conocer algo más sobre esta mujer y, quién sabe, quizá gracias a alguno de nuestros lectores podamos completar esta parte de la historia de Alfarnatejo.
Porque creemos que muchas veces las historias más bonitas de un pueblo no aparecen en los libros, sino que siguen vivas gracias a la memoria de sus vecinos.

Una curiosa fuente entre las calles de Alfarnatejo
Durante nuestro paseo nos encontramos con otro de esos pequeños detalles que hacen que recorrer un pueblo con calma tenga su recompensa. En una de las calles de Alfarnatejo encontramos una curiosa fuente formada por una gran piedra natural, a la que se le ha añadido un sencillo grifo y que queda protegida bajo una pequeña pérgola cubierta por una enredadera.
Nos pareció un rincón de lo más bonito y, sobre todo, muy diferente a las fuentes que estamos acostumbrados a encontrar. La piedra, la vegetación y la pequeña estructura de madera forman un conjunto sencillo, pero con mucho encanto.
No hemos encontrado demasiada información sobre esta fuente ni siquiera un nombre con el que aparezca identificada, así que no queremos inventarnos una historia que quizá no tenga. Pero precisamente estos pequeños rincones, que muchas veces ni siquiera aparecen en los mapas turísticos, son los que más nos gusta descubrir cuando visitamos pueblos.
Fue una de esas pequeñas sorpresas que aparecen cuando simplemente nos dejamos llevar por las calles y que terminan formando parte de los recuerdos de la visita.

Iglesia del Santo Cristo de Cabrilla
Después de recorrer estos primeros rincones de Alfarnatejo, nuestra siguiente parada fue la Iglesia del Santo Cristo de Cabrilla uno de los edificios más importantes de Alfarnatejo y uno de esos lugares que inevitablemente llaman nuestra atención mientras recorremos el pueblo.
La iglesia se encuentra en una zona elevada, por lo que su torre destaca sobre las casas blancas de Alfarnatejo y se convierte en una de esas imágenes que nos acompañan mientras vamos caminando por sus calles.
El templo fue construido a finales del siglo XVIII, después de que Alfarnatejo se independizara de Alfarnate, y está dedicado al Santo Cristo de Cabrilla, una de las figuras religiosas más importantes para los vecinos del pueblo.
Por fuera nos encontramos con una iglesia de aspecto bastante sencillo, donde la combinación de piedra y ladrillo le da ese aire tan característico de las pequeñas iglesias de los pueblos malagueños. La torre, de planta cuadrada, es probablemente el elemento que más destaca del conjunto.
Durante nuestra visita no pudimos conocer su interior porque la encontramos cerrada, así que nos quedamos con su fachada y con la imagen que ofrece desde las calles del pueblo. Aun así, creemos que merece la pena acercarse hasta ella y descubrirla mientras recorremos Alfarnatejo.
Además, el Santo Cristo de Cabrilla sigue teniendo un papel importante en las tradiciones del municipio, especialmente durante sus fiestas, cuando sale en procesión y los vecinos se reúnen en torno a esta celebración.
Y es que, más allá de su valor arquitectónico, estas pequeñas iglesias forman parte de la historia cotidiana de los pueblos y de la vida de sus vecinos. En Alfarnatejo, la Iglesia del Santo Cristo de Cabrilla es un buen ejemplo de ello.

Fuente de El Pilar y antiguos lavaderos
Justo detrás de la Iglesia del Santo Cristo de Cabrilla encontramos otro de los rincones que merece la pena conocer en Alfarnatejo: la Fuente de El Pilar y los antiguos lavaderos.
Aquí encontramos un conjunto formado por la fuente, el abrevadero y, junto a ellos, el antiguo lavadero público. Hoy puede parecer un rincón más del pueblo, pero durante mucho tiempo este lugar tuvo un papel importante en la vida cotidiana de sus vecinos.
El agua de la Fuente de El Pilar estaba vinculada al lavadero, donde las mujeres del pueblo acudían a lavar la ropa. Más que un simple lugar donde hacer una tarea cotidiana, los lavaderos eran también espacios de encuentro, donde las mujeres coincidían mientras realizaban una labor que durante generaciones formó parte de la vida de muchas familias.
Y precisamente ellas son las protagonistas de uno de los detalles que más nos llamó la atención. Junto al lavadero encontramos un mosaico de azulejos dedicado a las lavanderas, un bonito homenaje que nos ayuda a imaginar cómo debía ser la vida en torno a este lugar cuando venir hasta aquí a lavar formaba parte de la rutina de las mujeres del pueblo.
Nos gusta especialmente encontrar estos pequeños homenajes porque hacen que lugares como este tengan algo más que contar. Ya no estamos viendo solamente una antigua fuente o un lavadero, sino un espacio que nos acerca a la vida cotidiana de quienes vivieron en Alfarnatejo antes que nosotros.
El conjunto que podemos contemplar hoy ha sido restaurado y acondicionado, pero conserva ese aire tradicional que permite hacerse una idea de la importancia que tuvieron estos lugares en los pueblos. Y nos parece bonito que, además, se haya querido mantener vivo el recuerdo de aquellas mujeres a través del mosaico que encontramos junto al lavadero.
Para nosotros fue una parada muy interesante, no solo por el lugar en sí, sino porque detrás de una fuente y unos antiguos lavaderos encontramos una pequeña parte de la historia cotidiana de Alfarnatejo.

Jardín Botánico Arroyos
Muy cerca de la iglesia encontramos otro espacio completamente diferente el Jardín Botánico Arroyos, un espacio que nos sorprendió por la tranquilidad que se respira en cuanto nos adentramos en él. Después de recorrer las calles de Alfarnatejo, encontrarnos con este rincón verde supone hacer una pequeña pausa antes de continuar descubriendo el pueblo.
El jardín está dedicado principalmente a las plantas aromáticas y cuenta con diferentes especies que llenan el espacio de color y, sobre todo, de aromas. Es un lugar agradable para pasear sin prisas y disfrutar de un entorno diferente al que encontramos en las calles del pueblo.
Las plantas aromáticas que encontramos aquí están relacionadas además con una apuesta de Alfarnatejo por la lavanda, un proyecto que pretende llevar este cultivo a los campos del municipio y transformar poco a poco su paisaje, hasta el punto de que algunos de estos campos puedan recordar a los famosos paisajes de la Provenza.
Su ubicación hace que sea muy fácil incluirlo dentro de nuestro recorrido por Alfarnatejo, ya que se encuentra muy cerca de la Iglesia del Santo Cristo de Cabrilla y del Ayuntamiento.
A nosotros nos parece una parada interesante precisamente por eso: no es un lugar al que haya que dedicar muchísimo tiempo, pero sí uno de esos espacios que merece la pena conocer mientras recorremos el pueblo.

Parque Municipal Miguel Alba Luque
Dejando atrás el jardín botánico seguimos caminando hasta llegar al Parque Municipal Miguel Alba Luque, un espacio que nos sorprendió por su ubicación y, sobre todo, por las vistas que encontramos desde aquí.
El parque se encuentra en una zona elevada del pueblo y se extiende a modo de balconada, por lo que desde algunos de sus puntos podemos disfrutar de unas bonitas panorámicas de las montañas que rodean Alfarnatejo. Es un lugar agradable para dar un paseo, sentarse un rato bajo los árboles o simplemente disfrutar de las vistas.
Uno de los elementos que más llama la atención es el gran arco que encontramos en uno de sus extremos. Su aspecto recuerda a la arquitectura mudéjar y se ha convertido en uno de esos rincones que identifican fácilmente este parque. También encontramos una pequeña pérgola a modo de escenario, un espacio que da al parque un carácter todavía más especial y que seguramente habrá acogido más de una actividad o celebración del pueblo.
El nombre del parque tampoco es casual. Está dedicado a Miguel Alba Luque, quien fue el último alcalde republicano de Alfarnatejo. Su historia terminó de forma trágica durante la Guerra Civil, cuando fue fusilado en Málaga en 1937.
El Parque Municipal Miguel Alba Luque es, además, uno de esos lugares donde merece la pena hacer una pequeña pausa durante nuestra visita a Alfarnatejo. Entre los árboles, el característico arco, la pequeña pérgola y las vistas sobre las sierras, resulta un espacio perfecto para descansar un rato y seguir disfrutando de este pueblo de los llamados Pirineos del Sur.

Puente Andalusí y Fuente del Conejo
Uno de los rincones que encontramos fuera del centro de Alfarnatejo es el Puente Andalusí, situado sobre el río Sábar. Aunque hoy puede parecer un puente sencillo, su origen nos lleva hasta la época andalusí y nos recuerda la importancia que tuvieron estas vías de comunicación entre los distintos pueblos de la zona.
El puente conserva sus dos arcos y el pilar central y, durante siglos, fue una de las vías utilizadas para atravesar el río. Su ubicación, junto al cauce y rodeado por las montañas, hace que el entorno tenga un encanto especial.
A pocos metros encontramos la Fuente del Conejo, otro de los lugares relacionados con el agua que podemos encontrar en Alfarnatejo. El agua procede de la Sierra de Sábar y tradicionalmente la fuente tuvo diferentes usos, entre ellos el abastecimiento y el de abrevadero para el ganado.
Puente y fuente se encuentran prácticamente juntos, formando un pequeño rincón donde podemos acercarnos a una parte menos conocida de Alfarnatejo y descubrir cómo el agua y las antiguas vías de comunicación estuvieron siempre ligadas a la vida de este pueblo.
Castillo de Sábar
Entre los lugares que podemos conocer en los alrededores de Alfarnatejo encontramos también los restos del Castillo de Sábar una antigua fortificación de origen musulmán situada en una zona elevada sobre el municipio.
Hoy apenas quedan algunos restos de sus antiguas estructuras, pero su ubicación nos ayuda a entender por qué este lugar tuvo importancia en el pasado. Desde estas alturas se podía controlar buena parte del territorio y las antiguas vías de paso que comunicaban los pueblos de la zona.
El castillo formaba parte de un sistema de pequeñas fortificaciones que protegían este territorio durante la época andalusí. Su posición, en plena sierra y rodeado por los impresionantes tajos que caracterizan a Alfarnatejo, nos permite imaginar cómo debió ser este lugar siglos atrás.
Aunque para acercarnos hasta los restos hay que salir del núcleo urbano y realizar un recorrido a pie, merece la pena tenerlo en cuenta si queremos conocer un poco más del patrimonio histórico que se esconde en las montañas de Alfarnatejo. No encontraremos aquí un castillo monumental, sino las huellas de una antigua fortificación que hoy forma parte del paisaje.
Territorio Tejón
Hay algo que enseguida llama la atención cuando empiezas a conocer Alfarnatejo: aquí todo parece girar alrededor de un pequeño animal, el tejón. No solo aparece en el escudo del municipio, sino que sus vecinos son conocidos tradicionalmente como tejones y tejonas. Pero, ¿de dónde viene este curioso apodo?
Según cuenta la leyenda, antiguamente una enorme piedra impedía el paso entre Alfarnate y Alfarnatejo. Mientras los vecinos de Alfarnate intentaban moverla utilizando palos a modo de palancas, los de Alfarnatejo decidieron cavar alrededor de ella con picos y palas hasta conseguir que la piedra rodara. De ahí vendrían los sobrenombres de palancos para los vecinos de Alfarnate y tejones para los de Alfarnatejo.
Una historia que quizá tenga más de tradición popular que de hecho histórico, pero que con el paso del tiempo ha terminado formando parte de la identidad del pueblo.
Y Alfarnatejo ha sabido convertir esta curiosa historia en una manera diferente de mostrar su municipio. Así nació Territorio Tejón, una estrategia turística que utiliza al tejón como hilo conductor para descubrir el patrimonio, la naturaleza y las tradiciones de la localidad.
El proyecto cuenta incluso con sus propios personajes, Alfar y Natejo, dos pequeños tejones que forman parte de un Centro de Interpretación Abierto repartido por diferentes rincones del pueblo. A lo largo del recorrido encontramos cinco paneles, cada uno dedicado a un valor (constancia, trabajo en equipo, paciencia, humildad y esfuerzo) y relacionados con pequeños cuentos protagonizados por estos dos personajes.
Durante nuestro recorrido fuimos encontrando esta identidad en distintos rincones de Alfarnatejo, mientras conocíamos sus calles, la iglesia, el mirador o el jardín botánico. La idea nos parece especialmente curiosa porque convierte el paseo por el pueblo en algo más que ir simplemente de un monumento a otro.
Territorio Tejón es, en definitiva, una forma de poner en valor aquello que hace diferente a Alfarnatejo y de darle una identidad propia. Después de conocer el origen de su nombre, entendemos mucho mejor por qué aquí, cuando hablamos de tejones, no estamos hablando solamente de animales. También hablamos de las personas que han nacido y vivido en este pequeño rincón de la Axarquía.

Senderismo y naturaleza en Alfarnatejo
Si hay algo que termina de explicar por qué Alfarnatejo es un destino tan especial para los amantes de la naturaleza, es el paisaje que lo rodea. El pueblo se encuentra entre montañas y grandes formaciones de roca caliza que le han valido a esta zona el sobrenombre de Pirineos del Sur.
Uno de los lugares más conocidos son los Tajos de Sábar, un conjunto de impresionantes paredes y cumbres entre las que encontramos el Tajo del Fraile, el Tajo de Doña Ana y el Tajo de Gómer. El paisaje cambia por completo cuando dejamos atrás el pueblo y nos adentramos en la sierra, con grandes desniveles, roca caliza y unas vistas que se extienden por buena parte del entorno.
Una de las rutas más conocidas es precisamente la Ruta de los Tajos de Sábar, un recorrido circular que permite acercarse a los tres grandes tajos. Algunas de las rutas rondan los 13 kilómetros y parten de la zona de la Fuente del Conejo, aunque existen diferentes variantes y la distancia y dificultad pueden cambiar bastante según el itinerario elegido.
Y aquí conviene hacer una aclaración: no estamos ante una ruta sencilla. Las variantes que coronan los tres tajos pueden superar los 1.000 metros de desnivel positivo y alcanzar dificultades altas o muy altas. Algunos recorridos discurren además por terreno rocoso, sin sendero definido y con trepadas y destrepes, especialmente en la zona del Tajo de Gómer.
Por eso, si queremos hacer alguna de estas rutas, es importante informarnos bien antes de salir y elegir el recorrido que mejor se adapte a nuestra experiencia. No es lo mismo acercarse a contemplar los Tajos de Sábar que intentar coronar sus tres cumbres.
Además de estas rutas por la sierra, por el término de Alfarnatejo pasa la Gran Senda de Málaga (GR-249), por lo que también encontramos la posibilidad de recorrer parte de este territorio siguiendo un itinerario de largo recorrido.
Lo que está claro es que Alfarnatejo tiene en sus montañas uno de sus mayores atractivos. Incluso aunque no vengamos con intención de hacer una ruta exigente, merece la pena acercarse a sus alrededores y contemplar de cerca esas paredes calizas que hacen que este pequeño pueblo de la Axarquía tenga un paisaje tan diferente.
Dónde comer en Alfarnatejo
Aunque Alfarnatejo es un pueblo pequeño, encontramos varias opciones donde parar a comer, tanto dentro del pueblo como en sus alrededores.
Nosotros, en esta ocasión, nos acercamos hasta el Café Bar Rincón El Colorín, situado en el Complejo Turístico El Ejido, a las afueras de Alfarnatejo. El sitio es sencillo y tranquilo, perfecto para hacer una parada después de recorrer el pueblo.
Pedimos algunas cosas para compartir y, aunque hubo platos que nos parecieron bastante normales, hubo algo que nos sorprendió especialmente: las pizzas. Estaban realmente ricas y fueron, sin duda, lo que más nos gustó de la comida. Si sois aficionados a las pizzas, es un sitio que merece la pena tener en cuenta.
Pero El Colorín no es la única opción. También encontramos otros establecimientos con muy buenas reseñas, como Restaurante Los Pirineos, conocido especialmente por sus carnes y barbacoas, o Restaurante Gerardo, situado junto al Puente de Sábar, en plena naturaleza. Ambos cuentan con numerosas opiniones positivas de otros viajeros.

Dónde dormir en Alfarnatejo
Si queremos quedarnos a dormir en Alfarnatejo, la oferta de alojamiento es bastante reducida, aunque encontramos algunas opciones interesantes, sobre todo si buscamos alojamientos rurales en plena naturaleza.
Dentro del propio municipio encontramos Cortijo Pulgarín Bajo, un alojamiento rural formado por varias casas independientes y situado en un entorno tranquilo, rodeado de naturaleza. Es una opción especialmente interesante si nuestra idea es disfrutar de unos días de desconexión y aprovechar para conocer los paisajes y las rutas que rodean Alfarnatejo.
También encontramos otras casas rurales y alojamientos turísticos repartidos por el término municipal, por lo que merece la pena consultar la disponibilidad antes de organizar la escapada, especialmente si tenemos pensado visitar Alfarnatejo durante un fin de semana o en temporada alta.
Alfarnatejo no es un destino pensado para grandes hoteles, pero precisamente ese tipo de alojamiento rural encaja perfectamente con el carácter del pueblo y con el entorno de montaña que lo rodea.
Cómo llegar y dónde aparcar en Alfarnatejo
Alfarnatejo se encuentra en el norte de la Axarquía malagueña, rodeado de montañas y a unos 50 kilómetros de Málaga capital. Para llegar hasta el pueblo tendremos que recorrer algunas carreteras de montaña, pero precisamente ese camino nos va preparando para el paisaje que encontraremos al llegar.
Si venimos desde Málaga, una de las opciones es tomar la A-45 en dirección a Granada y continuar hacia Colmenar. Desde allí seguiremos por las carreteras que conducen hacia Alfarnatejo hasta llegar al núcleo urbano. También podemos acceder desde la zona de Vélez-Málaga y Periana, siguiendo la A-7204 y posteriormente la MA-4102.
Una vez en Alfarnatejo, aparcar no resulta especialmente complicado. Al tratarse de un pueblo pequeño, encontraremos zonas donde dejar el coche en las inmediaciones del casco urbano y desde allí podremos comenzar la visita a pie.
Si nuestra intención es hacer alguna de las rutas por los Tajos de Sábar, entonces sí tendremos que prestar atención al punto de inicio de la ruta elegida, ya que algunas parten de zonas diferentes al propio centro del pueblo.
Fiesta del Gazpacho de los Tres Golpes
Si hay una celebración que merece un lugar destacado cuando hablamos de las tradiciones de Alfarnatejo, esa es la Fiesta del Gazpacho de los Tres Golpes, una de las citas más importantes del calendario del municipio y declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial.
Se celebra durante el primer fin de semana de agosto y tiene como protagonista una receta muy ligada a la gastronomía tradicional de Alfarnatejo: el gazpacho de los tres golpes.
Aunque el nombre pueda llevarnos a pensar en el gazpacho que todos conocemos, aquí encontramos una preparación bastante diferente. Las verduras se cortan muy finas y se mezclan con agua, tomate, cebolla, pimiento e hierbabuena. Después llegan los tres golpes que dan nombre al plato: aceite, sal y vinagre.
La receta está muy relacionada con la vida que durante generaciones se llevó en el campo. Era un plato sencillo, fresco y fácil de preparar, perfecto para reponer fuerzas después de una jornada de trabajo, y con el paso del tiempo se ha convertido en uno de los símbolos gastronómicos de Alfarnatejo.
La fiesta nació precisamente para poner en valor esta tradición y hoy reúne cada año a vecinos y visitantes en torno a la gastronomía, pero también a la música, las actividades y el ambiente festivo que durante esos días se respira por las calles del pueblo.
Nos parece una de esas celebraciones que ayudan a entender un lugar de una manera diferente. Porque detrás de un plato tan sencillo como este encontramos también una parte de la historia y de la forma de vida de Alfarnatejo.
Si visitamos el pueblo a principios de agosto, podemos aprovechar para conocerlo coincidiendo con esta celebración y, por supuesto, probar su particular gazpacho de los tres golpes.
Nuestra visita a Alfarnatejo
Después de recorrer Alfarnatejo, nos quedamos con la sensación de haber descubierto uno de esos pequeños pueblos que sorprenden cuando decides acercarte a conocerlos sin demasiadas expectativas.
Nos gustó especialmente esa combinación entre sus calles tranquilas, los pequeños rincones que fuimos encontrando durante el paseo y el impresionante paisaje que lo rodea. Porque si algo tiene Alfarnatejo es que, aunque el pueblo sea pequeño, las montañas están siempre presentes y forman parte de la propia visita.
También nos llevamos algunos detalles que seguramente recordaremos durante mucho tiempo: su curioso Territorio Tejón, los antiguos lavaderos, las vistas desde sus miradores y, por supuesto, esos enormes tajos que hacen que el paisaje de esta zona de la Axarquía sea tan especial.
Nosotros disfrutamos mucho de esta escapada y creemos que Alfarnatejo merece la pena para una visita tranquila, sin prisas y dejando también un rato para descubrir el entorno que lo rodea.
Así que, si estáis pensando en conocer nuevos rincones de la provincia de Málaga, apuntad este pequeño pueblo entre montañas. Puede que, como nos ocurrió a nosotros, terminéis descubriendo mucho más de lo que esperabais.
Nos vemos en los senderos!!!

