Qué ver en Montefrío (Granada): guía completa del pueblo que enamoró a National Geographic

Vistas de Montefrío

Hay pueblos que empiezan a conquistarte mucho antes de llegar a ellos, y Montefrío es uno de esos lugares. Desde la carretera, cuando empezamos a acercarnos, su silueta ya deja claro que estamos ante un pueblo diferente.

La imagen de Montefrío encaramado a la roca, con la antigua fortaleza y la Iglesia de la Villa en lo más alto, es de esas que cuesta olvidar. No nos extraña que National Geographic se fijara en él y lo incluyera entre los pueblos con mejores vistas del mundo.

Pero Montefrío es mucho más que esa imagen que todos hemos visto alguna vez. Detrás de su famosa panorámica encontramos un pueblo de calles blancas, pequeñas plazas, iglesias, antiguos rincones y un importante patrimonio que merece la pena descubrir caminando y sin demasiadas prisas.

Nuestra visita estuvo precisamente centrada en eso: recorrer Montefrío a pie, conocer sus principales monumentos y dejarnos llevar un poco por sus calles. Porque aunque hay lugares que aparecen rápidamente en cualquier lista de qué ver en Montefrío, lo que más nos gusta de estos pueblos es ir descubriendo también esos pequeños rincones que no siempre aparecen en las guías.

En esta entrada os contamos qué ver en Montefrío (Granada), qué lugares consideramos imprescindibles y cómo organizar una visita para conocer lo mejor del pueblo sin tener que ir corriendo de un sitio a otro.

Qué ver en Montefrío

Llegar a Montefrío desde la Costa Tropical es bastante sencillo. Nosotros salimos de la costa y fuimos avanzando hacia el interior de la provincia de Granada hasta llegar a este bonito pueblo del Poniente Granadino.

Nada más entrar en Montefrío dejamos el coche en una zona habilitada para aparcar al comienzo del pueblo. Desde allí decidimos continuar nuestra visita a pie, que creemos que es la mejor manera de conocer Montefrío y descubrir con calma sus calles y monumentos.

Y no tuvimos que caminar demasiado para encontrarnos con nuestros primeros lugares de interés. En esta parte del pueblo se encuentran el Convento de San Antonio y, un poco más abajo, el antiguo Pósito del Pan, dos edificios que forman parte del patrimonio de Montefrío y que merece la pena incluir en el recorrido.

Desde aquí comenzamos a adentrarnos poco a poco en el pueblo, dejando atrás la parte más baja para ir acercándonos hacia la zona que domina Montefrío desde lo alto.

Iglesia de San Antonio y Convento de San Antonio

Nada más dejar el coche y comenzar a caminar nos encontramos con la Iglesia de San Antonio y el convento que hay junto a ella.

La iglesia nos llamó mucho la atención por su tamaño. Sinceramente, nos sorprendió encontrarnos con un edificio tan grande para un pueblo como Montefrío, sobre todo teniendo en cuenta que, como iremos viendo durante la visita, hay varias iglesias repartidas por el pueblo.

Por fuera es realmente espectacular y merece la pena detenerse un momento para contemplarla con calma. Junto a ella se encuentra el Convento de San Antonio, formando un conjunto que destaca bastante en esta zona del pueblo.

Desde aquí continuamos nuestro recorrido y, unos metros más abajo, nos encontramos con otro de los lugares que íbamos a conocer durante nuestra visita: el Pósito del Pan.

Iglesia de San Antonio, Montefrío

Real Pósito del Grano

Continuando nuestro recorrido llegamos al Real Pósito del Grano, un edificio bastante austero y sobrio que en su momento se utilizó para almacenar el grano. Actualmente el edificio alberga la Casa de la Cultura de Montefrío.

Pero lo que más nos llamó la atención al encontrarnos con él fue algo que está justo enfrente. Allí se conserva un antiguo cartel publicitario realizado con azulejos en el que todavía puede leerse «Abonad con nitrato de Chile».

No sabemos exactamente de qué época será, pero nos pareció un detalle curioso y de esos que merece la pena observar cuando vamos caminando por el pueblo. Estos antiguos carteles publicitarios forman parte de ese patrimonio cotidiano que muchas veces pasa desapercibido y que, en este caso, ha conseguido conservarse hasta nuestros días.

Desde aquí continuamos callejeando por Montefrío, disfrutando de sus calles y de los diferentes rincones que nos íbamos encontrando a nuestro paso. Poco a poco llegamos hasta una de las plazas más importantes del pueblo, donde se encuentra la Iglesia de la Encarnación.

En ese momento decidimos no detenernos todavía y continuar directamente hacia uno de los lugares que más ganas teníamos de conocer: el Mirador de National Geographic.

Mirador de National Geographic

Y por fin llegamos a uno de los lugares que más ganas teníamos de conocer: el Mirador de National Geographic.

Pero antes de hablar de las vistas, merece la pena contar por qué este mirador lleva un nombre tan conocido. En 2015, la revista National Geographic incluyó a Montefrío en un reportaje en el que seleccionaba diez pueblos con algunas de las mejores vistas del mundo. La imagen de Montefrío, con su silueta fortificada sobre la peña y las montañas y olivares extendiéndose alrededor, llamó la atención de la revista y puso a este pequeño pueblo granadino en el mapa turístico internacional.

El reconocimiento tuvo tanta repercusión que el antiguo Mirador de las Peñas pasó a llamarse Mirador de National Geographic en 2016, como homenaje a la revista que había contribuido a dar a conocer Montefrío mucho más allá de Granada.

Y cuando llegamos allí entendimos perfectamente por qué aquella imagen había llamado tanto la atención.

Las vistas de Montefrío desde este punto son realmente espectaculares. Frente a nosotros aparecía el pueblo extendiéndose por la ladera, con la Iglesia de la Villa y los restos de la antigua fortaleza dominando la parte más alta y, algo más abajo, la Iglesia de la Encarnación. Todo ello rodeado por las montañas y el paisaje de olivos que caracteriza esta zona del Poniente Granadino.

Además, esta es probablemente una de las zonas más instagrameables de Montefrío. Junto al mirador se colocó una ventana inspirada en el característico marco amarillo de National Geographic, que permite encuadrar las vistas del pueblo como si estuviéramos mirando una de las fotografías de la propia revista.

No hace falta decir que se ha convertido en una parada casi obligada para quienes visitan Montefrío. La fotografía junto a esta ventana, con el pueblo al fondo, ha viajado ya mucho más allá de Granada a través de las redes sociales y se ha convertido en otra de las imágenes más reconocibles de este rincón del pueblo.

Nosotros, por supuesto, tampoco dejamos pasar la oportunidad de hacernos nuestra propia fotografía.

Y después de haber visto Montefrío desde sus calles, encontrarnos de repente con esta panorámica fue uno de esos momentos en los que merece la pena quedarse un rato simplemente mirando.

Mirador de National Geographic, Montefrío

Iglesia de la Encarnación

Después de disfrutar del mirador regresamos hasta la plaza donde habíamos visto anteriormente la Iglesia de la Encarnación. Esta vez sí nos detuvimos a conocerla y, sinceramente, fue una de las grandes sorpresas de nuestra visita.

Para nosotros, incluso más espectacular que la propia fortaleza.

Ya desde fuera nos había llamado mucho la atención. Su enorme tamaño y esa forma circular hacen que destaque por encima de las casas de Montefrío y sea visible desde muchos puntos del pueblo. Desde los miradores que habíamos ido encontrando durante nuestro recorrido, la iglesia ya nos había parecido espectacular, pero verla de cerca es otra cosa.

La iglesia se construyó entre 1786 y 1802, en una época en la que Montefrío había cambiado mucho desde sus años como villa fronteriza. La antigua iglesia se encontraba en la parte alta, junto a la fortaleza, y con el crecimiento del pueblo se decidió construir un nuevo templo en una zona más céntrica y accesible.

Y viendo el tamaño de la Iglesia de la Encarnación, está claro que no se quedaron cortos.

Su diseño se inspira en el Panteón de Agripa de Roma y tiene una enorme planta circular, cubierta por una gran cúpula. Es precisamente esta forma la que le da ese aspecto tan peculiar y hace que destaque tanto desde fuera.

Pero si por fuera ya impresiona, al entrar todavía lo hace más.

El espacio interior es completamente circular y la cúpula se eleva sobre nosotros de una manera que hace que uno se sienta realmente pequeño. Es difícil explicar la sensación que produce estar en el centro de la iglesia y mirar hacia arriba. Las dimensiones son enormes.

También nos llamó muchísimo la atención su acústica. Cualquier pequeño sonido parece recorrer todo el espacio y hasta un susurro puede escucharse desde otros puntos de la iglesia. Nosotros estuvimos un rato comprobándolo y es de esas cosas curiosas que hacen que la visita sea todavía más especial.

Después de haberla visto desde tantos puntos de Montefrío y de conocerla finalmente por dentro, tenemos claro que fue uno de los lugares que más nos sorprendieron durante nuestra visita. Quizás por eso, si tuviéramos que elegir entre la fortaleza y la Iglesia de la Encarnación, nosotros nos quedamos con esta última.

Iglesia de la Encarnación, Montefrío

Ayuntamiento, Casa de los Oficios e Iglesia de San Sebastián

Después de visitar la Iglesia de la Encarnación continuamos nuestro paseo por esta parte del centro de Montefrío, donde encontramos varios edificios muy cerca unos de otros.

El primero fue el Ayuntamiento de Montefrío. Como era domingo estaba cerrado, así que esta vez solo pudimos verlo por fuera. Nos llamó la atención por su aspecto de antiguo palacete y, buscando después un poco de información, descubrimos que originalmente fue construido como residencia particular de la familia García-Valdecasas, allá por 1787, y que muchos años después pasó a convertirse en Ayuntamiento.

Muy cerca encontramos la Casa de los Oficios, un edificio que nos pareció curioso porque descubrimos que fue el antiguo Ayuntamiento de Montefrío. Fue construido en el siglo XVI y hoy tiene un uso muy diferente, ya que alberga la Oficina Municipal de Turismo.

Nos hizo gracia encontrarnos con los dos edificios tan cerca: el Ayuntamiento actual y el que fue el antiguo Ayuntamiento del pueblo.

Continuando por esta misma zona vimos también la Iglesia de San Sebastián, una pequeña iglesia del siglo XVI. Después de la espectacular Iglesia de la Encarnación, sus dimensiones nos resultaron mucho más modestas, pero tiene su encanto y forma parte de los numerosos edificios religiosos que encontramos durante nuestro paseo por Montefrío.

Por esta zona también se encuentra el Hospital de San Juan de los Reyes, fundado en 1500 por Juan de Carrión, escudero de los Reyes Católicos. Nosotros no tenemos claro si llegamos a fijarnos en él durante nuestra visita, así que preferimos dejarlo como una visita cercana y no asegurar que lo vimos.

Y así, casi sin darnos cuenta, fuimos recorriendo el centro de Montefrío, encontrándonos con edificios que en algunos casos conocíamos de antemano y otros que fuimos descubriendo sobre la marcha.

Iglesia de la Villa y antigua fortaleza

Desde esta zona del centro comenzamos a subir hacia la parte alta de Montefrío. La cuesta es bastante empinada, pero mientras vamos subiendo también vamos descubriendo otra parte del pueblo. Las casas de esta zona nos parecieron más antiguas, bastante sencillas, y las calles se van haciendo más estrechas y algo laberínticas.

Durante la subida encontramos también varios pequeños miradores desde los que se puede ir disfrutando de las vistas. Algunos están abiertos, aunque uno de ellos lo encontramos cerrado con una puerta y una reja, por lo que no pudimos acceder.

Poco a poco llegamos hasta la parte más alta, donde se encuentra la Iglesia de la Villa, levantada sobre los restos de la antigua fortaleza nazarí. Es precisamente este conjunto, con la iglesia y los restos de la fortaleza en lo alto del peñón, el que tantas veces habíamos visto desde abajo durante nuestro recorrido.

Para entrar pagamos 2 euros por persona y tuvimos la suerte de que la chica que estaba allí nos contara algunos detalles y curiosidades del edificio que no conocíamos.

Una de ellas tiene que ver con un rayo que cayó sobre la iglesia mientras se estaba celebrando misa. El rayo provocó importantes daños en la cubierta, pero, aunque pueda parecer increíble, no hubo que lamentar ninguna víctima. Bueno, casi ninguna, porque según cuenta la historia un pequeño perro llamado Sultán entró en la iglesia asustado por la tormenta y el rayo le cortó el rabo.

La historia se convirtió en toda una tradición en Montefrío y dio origen a una curiosa costumbre: los perros tienen permiso para entrar en la Iglesia de la Villa, como un feligrés más. No sé si será la única iglesia donde ocurre algo así, pero desde luego a nosotros nos pareció una de esas historias que merece la pena conocer.

Durante la visita también nos pusieron un vídeo sobre la historia de las torres vigía de Granada, que nos ayudó a entender un poco mejor la importancia que tuvo esta zona durante los años en los que Montefrío formaba parte de la frontera del Reino de Granada.

Después ya pudimos recorrer la iglesia a nuestro aire y subir hasta la parte más alta. Desde allí pudimos ver de cerca los tejados y, sobre todo, disfrutar de unas vistas diferentes de Montefrío.

Habíamos visto la Iglesia de la Villa desde abajo, desde los miradores y desde la carretera, pero estar allí arriba y contemplar el pueblo desde este punto nos permitió verla de una manera completamente diferente.

Iglesia de la Villa, Montefrío

Los miradores de Montefrío

Una de las cosas que más nos ha gustado de Montefrío es que las vistas no están concentradas en un único lugar. Mientras recorremos el pueblo vamos encontrando diferentes miradores desde los que podemos contemplar Montefrío desde perspectivas muy distintas.

El más conocido es, sin duda, el Mirador de National Geographic, del que ya os hemos hablado y desde el que se obtiene esa imagen tan característica del pueblo, con la Iglesia de la Villa en lo alto y la Iglesia de la Encarnación destacando entre las casas.

Pero hay otros que también merece la pena tener en cuenta.

El Mirador de las Peñas-Francisco Adamuz se encuentra en una zona más elevada, en la ladera del Cerro del Calvario, y permite volver a contemplar prácticamente la misma panorámica desde una perspectiva diferente.

También está el Mirador del Arrabal, situado en la calle Santiago, en el camino peatonal que sube hacia la Iglesia de la Villa. Desde aquí las vistas son algo diferentes y podemos ver en línea la Iglesia de la Encarnación y la Iglesia de San Antonio.

Otro de los puntos que podemos añadir a la visita es el Mirador Panorámico de Montefrío, situado junto a los depósitos de agua, en dirección a Íllora. Desde este punto se obtiene una panorámica más amplia del pueblo y del paisaje que lo rodea.

Y, por último, junto a la Iglesia y el antiguo Convento de San Antonio encontramos el Mirador de la Placeta del Convento, desde donde también podemos disfrutar de una bonita panorámica de Montefrío y, si tenemos la oportunidad, de una puesta de sol.

Nosotros fuimos encontrando algunas de estas vistas durante nuestro recorrido y, sinceramente, creemos que los miradores son parte importante de la visita. Montefrío es uno de esos pueblos que merece la pena mirar desde arriba, pero también detenerse de vez en cuando mientras caminamos y simplemente disfrutar de lo que tenemos delante.

Vistas desde mirador, Montefrío

Las Peñas de los Gitanos

Si tenemos algo más de tiempo para conocer los alrededores de Montefrío, merece mucho la pena acercarse hasta Las Peñas de los Gitanos, un conjunto arqueológico situado a unos cinco kilómetros del pueblo.

El lugar sorprende por el paisaje y por todo lo que esconde. Aquí encontramos restos de diferentes épocas, desde antiguos poblados prehistóricos hasta restos ibéricos, romanos y visigodos. Pero, sin duda, una de las partes que más llama la atención es su necrópolis megalítica, donde se conservan numerosos dólmenes repartidos por el terreno.

La visita se puede hacer de dos maneras y es importante saberlo antes de ir. Una parte del conjunto es de acceso público y podemos recorrerla siguiendo los senderos señalizados, mientras que la zona donde se encuentra la necrópolis megalítica se encuentra dentro de una finca privada.

Para visitar esta última zona hay que reservar previamente. La empresa Las Peñas de los Gitanos, S.L. (Telf. 628 305 337) es la encargada de organizar las visitas y de la conservación y mantenimiento del lugar. Podemos ponernos en contacto con ellos para consultar horarios, disponibilidad y reservar la visita.

También podemos acercarnos hasta las Peñas de los Gitanos simplemente para hacer alguna de las rutas de senderismo que recorren la zona pública. Es una buena manera de combinar naturaleza e historia y conocer un paisaje que guarda restos de miles de años.

A nosotros nos parece una de esas visitas que merece la pena añadir a una escapada a Montefrío, sobre todo si disponemos de algo más de tiempo y nos gusta descubrir lugares que van un poco más allá del propio pueblo.

Callejear por Montefrío

Además de sus monumentos y de las vistas que podemos encontrar desde sus miradores, hay otra cosa que nos llamó mucho la atención mientras recorríamos Montefrío: sus casas.

Las fuimos encontrando prácticamente durante todo el recorrido. Algunas las vimos mientras subíamos hacia el Mirador de National Geographic y otras en la calle principal del pueblo. Hay fachadas realmente bonitas, algunas muy bien conservadas, con balcones, rejas y detalles que hacen que merezca la pena ir caminando con un poco de atención y no mirar solamente hacia los grandes monumentos.

También encontramos alguna casa bastante más deteriorada, incluso alguna que parece llevar tiempo sin estar habitada. Y aunque pueda parecer lo contrario, a nosotros ese pequeño desgaste no nos resulta desagradable. Al contrario, creemos que le da a algunas calles un aspecto mucho más auténtico y nos permite imaginar cómo debió ser Montefrío hace muchos años.

Lo curioso es que no todas las casas que encontramos tienen el mismo aspecto. Junto a viviendas más sencillas aparecen otras con fachadas mucho más cuidadas y de aspecto señorial. Es precisamente esa mezcla la que hace que el paseo resulte entretenido, porque nunca sabes con qué fachada te vas a encontrar al doblar una esquina.

Después de conocer un poco más sobre la arquitectura del pueblo, entendimos que no se trata simplemente de casas bonitas que han sobrevivido al paso del tiempo. Muchas de estas viviendas forman parte de la arquitectura tradicional de Montefrío y ayudan a conservar la imagen que tiene hoy su casco histórico.

Así que, además de ir buscando iglesias, miradores y monumentos, os recomendamos levantar de vez en cuando la mirada y fijaros en las casas. Nosotros encontramos algunas realmente preciosas.

Dónde comer en Montefrío

Nosotros esta vez no llegamos a sentarnos a comer en Montefrío, así que no vamos a recomendar restaurantes que no hemos probado. Pero sí podemos hablaros de dos sitios que conocimos durante nuestra visita y que, si sois de los nuestros y disfrutáis con un buen desayuno o con la repostería artesanal, merece la pena tener en cuenta.

El primero es la Churrería-Cafetería La Plaza, donde paramos a desayunar y salimos encantados. Las tostadas son muy generosas y los churros nos parecieron realmente buenos. Además, el trato fue estupendo y el precio nos pareció muy bueno para la cantidad y la calidad del desayuno.

Así que si buscáis un sitio donde empezar el día con unas buenas tostadas y unos churros, nosotros os lo recomendamos sin dudarlo. De hecho, fue uno de esos desayunos que ya forman parte del recuerdo que nos llevamos de Montefrío.

Y como no podía faltar nuestra búsqueda de algún lugar de elaboración artesanal, también nos acercamos hasta la Pastelería Artesanal d´JOSE. Aquí fue imposible pasar de largo viendo la cantidad de pasteles y bollería que tenían.

Sus bizcochos tenían una pinta espectacular, pero si hay algo que nos sorprendió especialmente fueron sus magdalenas. Nos llevamos varias y, entre ellas, unas de chocolate que resultaron estar rellenas. Y aquí tenemos que decirlo: estaban buenísimas, de verdad. De las mejores magdalenas que hemos probado.

Nos encanta descubrir estos pequeños negocios cuando viajamos y, en este caso, Montefrío nos dejó muy buen sabor de boca, aunque no llegáramos a hacer una comida propiamente dicha.

Así que ya sabéis: si pasáis por Montefrío, dejad un hueco para desayunar tranquilamente y, sobre todo, para entrar en alguna de sus pastelerías. Nunca se sabe con qué dulce vamos a terminar volviendo a casa.

Dónde dormir en Montefrío

Si decidimos pasar unos días en Montefrío, nosotros tenemos claro dónde volveríamos. Hace ya unos años nos alojamos en Monteftur Apartahotel y guardamos muy buen recuerdo de nuestra estancia.

El alojamiento se encuentra en pleno casco histórico y está instalado en una antigua casa que ha sido rehabilitada, pero que conserva parte de ese encanto de las viviendas de antes. A nosotros nos gustaron especialmente algunos de esos detalles que todavía se conservan, como las escaleras de subida y determinados suelos de la vivienda.

No sabemos si todos estos elementos son originales o si alguno de ellos ha sido recuperado o recreado durante la rehabilitación, así que preferimos no asegurarlo, pero sí podemos decir que el conjunto tiene mucho encanto y que no da la sensación de estar en un alojamiento moderno sin más.

Además, para pasar unos días resulta muy cómodo. Los apartamentos están preparados para poder hacer vida en ellos, con cocina, nevera, lavadora y todo lo necesario para una estancia de varios días. Cuando estuvimos nosotros lo encontramos muy limpio, cómodo y bien cuidado.

Y otro punto que nos gustó mucho fue su ubicación. Está en pleno centro de Montefrío, por lo que podemos salir a pie y tener muy cerca buena parte de los lugares que hemos ido recorriendo durante nuestra visita.

Nosotros estuvimos allí hace unos años y nos encantó, así que si estáis buscando dónde dormir en Montefrío y preferís un apartamento con el encanto de una casa antigua rehabilitada, Monteftur es una opción que podemos recomendar por experiencia propia.

Dónde aparcar en Montefrío

Llegar a Montefrío en coche es bastante sencillo, pero a la hora de aparcar nosotros recomendamos dejarlo en las zonas habilitadas antes de adentrarnos demasiado en el casco histórico.

Nosotros, nada más llegar al pueblo, dejamos el coche y comenzamos nuestra visita andando. Y creemos que es la mejor opción, ya que a partir de aquí nos esperan calles estrechas, algunas bastante empinadas y, sobre todo, muchos rincones por los que merece la pena caminar tranquilamente.

Una de las opciones es el aparcamiento público y gratuito del Parque Gran Capitán, que queda a pocas calles del centro y desde donde podemos comenzar a recorrer Montefrío a pie. También encontramos otras zonas donde poder dejar el coche en los alrededores del pueblo.

Lo que sí recomendamos es no intentar subir con el coche hasta la parte alta donde se encuentran la Iglesia de la Villa y la antigua fortaleza. Las calles son estrechas y las cuestas bastante pronunciadas, así que creemos que lo mejor es dejar el coche abajo y disfrutar del pueblo caminando.

Además, de esta manera iremos descubriendo muchas de las cosas que os hemos ido contando durante el recorrido: sus casas, sus calles, pequeños miradores y rincones que probablemente pasarían desapercibidos si hiciéramos todo el recorrido en coche.

Nos despedimos de Montefrío

Y con esto terminamos nuestro recorrido por Montefrío. Una visita que nos ha llevado desde sus calles y sus casas hasta sus iglesias, sus miradores y la parte más alta del pueblo, descubriendo por el camino muchos rincones que no esperábamos encontrar.

Montefrío es uno de esos lugares que merece la pena recorrer sin demasiadas prisas, dejando que sean sus calles las que nos vayan llevando de un sitio a otro. Sus monumentos son, sin duda, uno de sus grandes atractivos, pero para nosotros también lo son sus casas, sus pequeñas plazas, sus vistas y esos detalles que vamos encontrando mientras caminamos.

Ahora entendemos por qué Montefrío forma parte de Pueblos Mágicos de España. Después de recorrerlo, creemos que ese reconocimiento le viene como anillo al dedo, porque más allá de sus monumentos, es el conjunto del pueblo, su paisaje y esos pequeños rincones que vamos descubriendo durante el paseo lo que termina conquistándonos.

Nosotros nos volvimos con muy buen recuerdo y con la sensación de que todavía nos quedan cosas por descubrir, así que seguro que volveremos en alguna ocasión para seguir recorriendo esta parte de Granada.

Si estáis pensando en conocer Montefrío, esperamos que esta guía os sirva para preparar vuestra visita y, sobre todo, que disfrutéis del pueblo tanto como nosotros.

Nos vemos en los senderos!!!

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2 comentarios en “Qué ver en Montefrío (Granada): guía completa del pueblo que enamoró a National Geographic”

  1. Montefrío es muy bonito😍tiene la iglesia que es una Maravilla 😍entre otras cosas!!tomo nota de tus sugerencias para la próxima vez que vaya!!!😊

    1. Muchas gracias por tu comentario! 😊 Montefrío tiene ese encanto que engancha nada más verlo, y la iglesia es realmente una de las joyas del pueblo. Me alegra mucho que las recomendaciones te sirvan para tu próxima visita!!!

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