
Hay pueblos que no necesitan gritar para que nos fijemos en ellos. Bubión es uno de esos lugares donde basta con empezar a caminar para que, poco a poco, todo empiece a tener sentido.
Salimos de Motril, en plena Costa Tropical, con rumbo a este rincón del Barranco de Poqueira. Teníamos ganas de volver a la Alpujarra granadina, pero esta vez sin un recorrido marcado de antemano, dejando que fuera el propio pueblo el que nos fuera llevando de un sitio a otro.
Al llegar dejamos el coche en el aparcamiento público y comenzamos la visita a pie. A partir de ahí nos dejamos llevar por sus calles, entrando en una y saliendo por otra, descubriendo poco a poco los rincones que iban apareciendo a nuestro paso.
Y es que si hay algo que nos gusta de los pueblos de la Alpujarra es precisamente eso: caminar sin demasiadas prisas, levantar la mirada y fijarnos en esos pequeños detalles que muchas veces pasan desapercibidos.
En Bubión, además, resulta difícil no hacerlo. Sus calles, sus casas blancas, los tinaos y esa particular arquitectura alpujarreña hacen que prácticamente cada esquina tenga algo en lo que detenerse. Y quizá sea precisamente esa manera de descubrir el pueblo, sin prisas y dejando que sea él quien marque el camino, lo que hace que Bubión nos haya gustado tanto.
Qué ver en Bubión
Bubión es de esos pueblos en los que merece la pena caminar con los ojos bien abiertos, porque detrás de cada esquina puede aparecer un detalle que nos haga detenernos.
Y uno de los primeros que nos llamó la atención fueron sus fuentes. Nos sorprendió encontrarnos con tantas repartidas por sus calles y, sobre todo, descubrir que existe una ruta para conocerlas.
La Ruta de las Fuentes
Nada más comenzar a callejear por Bubión hubo algo que nos llamó especialmente la atención: la cantidad de fuentes que encontramos repartidas por el pueblo.
No íbamos buscando ninguna en concreto. Como os contábamos al principio, simplemente comenzamos a caminar sin un rumbo fijo, entrando por una calle, saliendo por otra y dejándonos llevar por lo que encontrábamos a nuestro paso. Y casi sin darnos cuenta, empezamos a encontrarnos con una fuente tras otra.
Fue entonces cuando descubrimos que aquello no era casualidad y que Bubión cuenta con una Ruta de las Fuentes, un recorrido pensado precisamente para conocer el pueblo siguiendo el trazado de sus aguas.
Y tiene bastante sentido cuando conocemos un poco mejor la historia de Bubión. Situado en pleno Barranco del Poqueira y a unos 1.290 metros de altitud, el pueblo ha estado siempre muy ligado al agua que baja de Sierra Nevada. Las fuentes se alimentan de corrientes subterráneas y acuíferos que durante generaciones fueron fundamentales para sus habitantes.
Lo que más nos gusta de esta ruta es que no se trata simplemente de ir buscando fuentes y ponerles nombre. El agua forma parte de la propia historia de Bubión, de sus calles y de la vida cotidiana que durante tantos años se desarrolló alrededor de estos pequeños puntos de agua.
Así que, sin haberlo planeado, nuestro paseo por Bubión terminó convirtiéndose también en una pequeña búsqueda de fuentes. Y después de descubrir la ruta, empezamos a fijarnos todavía más en ellas.
Entre las que forman parte del recorrido encontramos nombres como la Fuente de la Trinidad, la Fuente de la Plaza de la Iglesia, la Fuente del Lavadero, la Fuente de la Calle Parras, la Fuente de La Moraleda o la Fuente de Los Huertos, entre otras.
Pero lo mejor fue ir encontrándolas mientras caminábamos, porque algunas aparecen casi escondidas entre las calles y otras forman parte de lugares que seguramente pasaríamos por alto si fuéramos buscando únicamente los monumentos más conocidos del pueblo.
Y es precisamente esa forma de descubrir Bubión, sin prisas y dejando que sus calles nos vayan llevando de un rincón a otro, la que más nos gustó durante nuestra visita.

Plaza Doctor Pérez Ramón
Continuando nuestro paseo llegamos hasta la Plaza Doctor Pérez Ramón, el corazón de Bubión y uno de los puntos más importantes del pueblo. Aquí se encuentran el Ayuntamiento y la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, por lo que es uno de esos lugares que terminan formando parte de cualquier recorrido por Bubión.
Cuando llegamos nos encontramos con una plaza muy diferente a la que esperábamos. Estaba llena de mesas y tableros de ajedrez y había partidas en marcha por todas partes. Habíamos coincidido con una de las actividades relacionadas con el Circuito Provincial de Ajedrez de la Diputación de Granada, que en 2026 incluía a Bubión entre sus sedes.
Y aunque no pudimos ver la plaza en su estado habitual, la verdad es que nos pareció una bonita manera de encontrarnos con el pueblo haciendo vida.
Al final, eso también forma parte de conocer un lugar. Una plaza no tiene por qué ser únicamente un sitio que fotografiar o por el que pasar durante una visita; también puede convertirse en un espacio para celebrar actividades, reunir a vecinos y visitantes y dar a conocer el municipio.
Nos gustó especialmente ver cómo un rincón tan céntrico de Bubión se aprovechaba para acoger una actividad de este tipo. Porque iniciativas así ayudan a que los pueblos pequeños sigan teniendo movimiento y, de paso, hacen que personas que quizá nunca habían pensado visitar Bubión terminen acercándose hasta aquí.
La plaza, además, es un buen punto de partida para seguir descubriendo algunos de los lugares más interesantes del pueblo.
Iglesia de Nuestra Señora del Rosario
Después de recorrer la Plaza Doctor Pérez Ramón era casi inevitable acercarnos hasta la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, uno de los edificios más importantes de Bubión.
Y aquí encontramos una de las grandes diferencias que, al menos para nosotros, tiene esta iglesia respecto a las de Pampaneira y Capileira. Mientras en estos dos pueblos la iglesia se encuentra más integrada en el centro del caserío, en Bubión parece estar asomada al Barranco de Poqueira, en la parte más baja del pueblo.
La iglesia, de estilo mudéjar y construida en el siglo XVI, ocupa una posición realmente privilegiada. Desde aquí las vistas hacia el Barranco de Poqueira son preciosas y hacen que la visita tenga un aliciente que va mucho más allá del propio edificio.
Nos quedamos un buen rato mirando hacia el barranco, pero casi nos gustó todavía más girarnos y mirar en dirección al propio Bubión.
Desde la iglesia se tiene una perspectiva fantástica del pueblo y es precisamente aquí donde se entiende muy bien la particular arquitectura de la Alpujarra. Las casas aparecen escalonadas por la ladera, unas sobre otras, formando ese paisaje tan característico en el que destacan los terraos y las pequeñas chimeneas que sobresalen de los tejados.
Es una de esas vistas que cuesta explicar con palabras y que merece la pena detenerse a contemplar. Desde allí pudimos ver cómo el pueblo parece adaptarse completamente a la pendiente, en lugar de luchar contra ella.
Y después está la propia iglesia, que exteriormente nos pareció preciosa y, sobre todo, muy bien cuidada. A nosotros nos llamó especialmente la atención su campanario. No sabría deciros exactamente por qué, pero fue uno de esos detalles que se nos quedaron grabados durante la visita.
La torre, de planta cuadrada y tres cuerpos, conserva dos campanas y está rematada con un tejado a cuatro aguas. Su aspecto sencillo encaja perfectamente con el conjunto del pueblo y, desde algunos puntos, se convierte en uno de los elementos que más destacan sobre las casas blancas.
Además, la historia de este templo está muy ligada a la propia historia de Bubión. Se levantó durante el siglo XVI y sufrió diferentes avatares a lo largo del tiempo, entre ellos el incendio durante la rebelión de los moriscos y los daños provocados posteriormente por terremotos.
Pero si tuviéramos que quedarnos con una sola cosa de esta visita, probablemente sería su ubicación. La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario no solo merece la pena por lo que es, sino también por el lugar donde está. Entre el pueblo y el barranco, termina siendo uno de esos rincones desde los que Bubión se entiende mucho mejor.

Los lavaderos de Bubión
Junto a la iglesia nos encontramos también con un pequeño lavadero, el Lavadero de la Fuente Hondera. Había sido rehabilitado y, aunque entendemos perfectamente la importancia de conservar este tipo de elementos, a nosotros nos pareció demasiado nuevo. Quizá porque esperábamos encontrarnos uno de esos lavaderos tradicionales que todavía conservan ese aspecto tan característico de los pueblos alpujarreños.
La Fuente Hondera, sin embargo, tiene mucha más historia detrás. Cuenta con dos caños y además de abastecer de agua a los vecinos, también cumplía la función de abrevadero. Durante generaciones, las fuentes y lavaderos fueron lugares fundamentales en la vida cotidiana de los pueblos de la Alpujarra, y esta era uno de los puntos de agua importantes de Bubión.
Pero casi al final de nuestra visita tuvimos la suerte de encontrar otro lavadero que nos gustó mucho más.
Se trata del Lavadero Alto de Bubión, un lavadero más antiguo y con ese aspecto tradicional que nosotros buscábamos. Allí todavía se conserva una pequeña placa con una inscripción del año 1945 que nos hizo mucha gracia:
«1945 Se construyó en el año. Prohibido dejar las pilas sucias bajo multa de 25 Pts.»
Nos encantó encontrarnos con ese detalle. Es una placa muy sencilla y bastante rústica, pero precisamente por eso nos pareció especial. Una pequeña norma escrita hace más de ochenta años que todavía permanece allí, recordándonos que estos lavaderos fueron mucho más que simples lugares donde lavar la ropa.
El Lavadero Alto fue, de hecho, uno de los lavaderos más importantes de Bubión y era el más grande del pueblo. Sus pilas eran utilizadas por los vecinos y, como ocurría en tantos pueblos, estos espacios también acababan convirtiéndose en lugares de encuentro donde se compartían historias y noticias del día a día.
Así que al final nuestra impresión cambió un poco. Si el primer lavadero nos había parecido demasiado nuevo, encontrar después el Lavadero Alto, con sus pilas, su aspecto tradicional y aquella pequeña placa de 1945, nos permitió descubrir precisamente ese rincón de la Bubión más antigua que estábamos buscando.
Museo Casa Alpujarreña
Salimos de la plaza y continuamos callejeando por Bubión cuando nos encontramos con otro lugar que no sabíamos que estaba allí: el Museo Casa Alpujarreña.
La verdad es que nos sorprendió descubrirlo casi por casualidad. Se encuentra en una casa tradicional de la Alpujarra y por fuera ya nos llamó la atención, aunque cuando fuimos estaba cerrada y abría más tarde. Hacía bastante calor y, a la hora a la que nosotros nos marchábamos, esperar hasta la apertura de la tarde no era una opción, así que esta vez tuvimos que conformarnos con verla desde fuera.
Y es una pena, porque por lo que hemos podido investigar, parece una visita muy interesante para conocer cómo era la vida cotidiana en Bubión y en la Alpujarra.
En su interior se conservan más de 500 objetos relacionados con la vida tradicional, entre los que encontramos herramientas, utensilios, aperos de trabajo, un lagar y una prensa. La propia vivienda es también parte importante del museo, ya que conserva la distribución y las características de una casa tradicional alpujarreña.
No pudimos entrar, así que no os vamos a contar cómo es la visita por dentro, pero sí nos parece interesante saber qué podemos encontrar allí antes de acercarnos. El museo permite conocer diferentes espacios de la vivienda y muchos de los objetos que formaban parte de la vida cotidiana de las familias de la Alpujarra.
Nosotros nos quedamos con las ganas y, después de descubrirlo casi por casualidad, ya tenemos una excusa para volver a Bubión y entrar con más calma.
Horario del Museo Casa Alpujarreña: martes cerrado. De lunes, miércoles, jueves y domingo abre de 11:00 a 14:00. Los viernes y sábados también abre por la tarde, de 17:00 a 19:00.
Si tenéis pensado visitarlo, os recomendamos comprobar el horario antes de ir, ya que puede cambiar según la época del año.

Callejear por Bubión y descubrir su arquitectura alpujarreña
Pero si hay algo que realmente merece la pena hacer en Bubión es simplemente callejear.
A medida que nos alejábamos de la zona de la plaza comenzamos a descubrir otra cara del pueblo. Hay casas que han sido rehabilitadas y presentan un aspecto impecable, otras que mantienen prácticamente intacta su apariencia tradicional y también algunas que han quedado atrás con el paso del tiempo.
Y curiosamente, estas últimas también tienen su encanto. No todo tiene que estar recién restaurado para resultar interesante y, en Bubión, encontrarnos con esas casas más rústicas, algunas incluso abandonadas, nos permitió ver una parte del pueblo mucho más auténtica y menos preparada para el visitante.
Mientras caminábamos empezamos a fijarnos todavía más en uno de los elementos que mejor representan la arquitectura alpujarreña: los tinaos.
Los hay pequeños, casi como un simple paso cubierto entre dos casas, pero también encontramos otros bastante más largos. Algunos atraviesan las calles y otros parecen llevarte hacia el interior del pueblo, hasta pequeños huertos o espacios que quedan escondidos detrás de las viviendas.
Los tinaos son una de las soluciones arquitectónicas más características de la Alpujarra. Se forman cuando una vivienda o una construcción vuela sobre la calle y crea un espacio cubierto por debajo, convirtiéndose en una especie de pasadizo que puede ser público o semiprivado. En Bubión todavía se conservan numerosos ejemplos y algunos están incluidos expresamente dentro de su patrimonio arquitectónico.
De todos los que vimos, hubo uno que nos llamó especialmente la atención por su longitud. Creemos que aquí encontramos el tinao más largo de los tres pueblos del Barranco de Poqueira, aunque esto es más una impresión nuestra que un dato que podamos asegurar. Lo que sí sabemos es que hay tinaos especialmente destacados en calles como Alcalde Juan Pérez Ramón y Trocadero.
Y es que caminar por Bubión es ir encontrando estos pequeños detalles continuamente: una calle que parece no llevar a ninguna parte, un tinao que aparece de repente, una escalera, una puerta antigua o un pequeño huerto escondido entre las casas.
También nos fijamos mucho en los terraos, esos característicos tejados planos de las casas alpujarreñas. Dependiendo de por dónde caminábamos, podíamos tener una perspectiva diferente del pueblo y, desde algunos puntos, se veían perfectamente esas cubiertas escalonadas adaptándose a la pendiente.
Ya nos habían llamado la atención desde la iglesia, donde la vista sobre Bubión permitía apreciar cómo las casas se van colocando unas sobre otras, pero al caminar entre ellas se entiende mucho mejor cómo todo este entramado se adapta a la montaña.
Los terraos, los tinaos, las chimeneas y las casas blancas no son elementos aislados. Todo forma parte de una manera de construir y de vivir adaptada al terreno, y eso es precisamente lo que hace tan especial pasear por Bubión.
Por eso creemos que merece la pena olvidarse un poco del mapa y dejarse llevar por sus calles. Porque muchas veces, más que llegar hasta un monumento concreto, lo interesante está precisamente en lo que encontramos mientras vamos de un sitio a otro.

Las vistas desde la calle Hondillo
Continuando nuestro paseo llegamos hasta la calle Hondillo, una de esas calles que quizá no aparecen entre los lugares más conocidos de Bubión, pero que merece la pena recorrer.
Por aquí continúa también el camino hacia Capileira, pero nosotros, en esta ocasión, no íbamos buscando ninguna ruta. Simplemente seguimos callejeando y, al llegar a este punto, nos encontramos con unas vistas que nos hicieron parar.
Desde aquí el Barranco de Poqueira aparece prácticamente a nuestros pies y, al otro lado, se puede ver Capileira, encaramada en la ladera.
La verdad es que nos parecieron unas vistas espectaculares. Después de haber estado caminando entre las casas y los tinaos de Bubión, salir a un punto desde el que se abre de repente todo el paisaje ayuda a entender mucho mejor dónde estamos y cómo estos tres pueblos se han ido adaptando a las laderas del barranco.
Y hay algo que nos gusta especialmente de estos lugares: no siempre hace falta buscar un mirador con nombre y cartel para encontrar una buena panorámica. A veces basta con seguir caminando y mirar hacia donde se abre el paisaje.
En la calle Hondillo nos pasó precisamente eso. Una calle más de Bubión terminó convirtiéndose en uno de los rincones desde los que más disfrutamos de las vistas durante nuestra visita.
Desde aquí, además, se entiende perfectamente la relación entre los tres pueblos del Poqueira y ese paisaje escalonado de casas, bancales y montañas que hace que esta zona de la Alpujarra sea tan especial.

Ermita de San Antonio
Esta vez no llegamos hasta la Ermita de San Antonio, así que no podemos contaros la visita desde nuestra propia experiencia. Aun así, después de preparar este artículo descubrimos que es uno de esos lugares que merece la pena tener en cuenta si vais a pasar algo más de tiempo en Bubión.
Se encuentra algo alejada del núcleo principal, en el Camino de la Ermita, junto al barranco del Cerezo. La ermita permaneció durante años en ruinas después de su derrumbamiento, hasta que fue restaurada en 2006 y recuperada para los vecinos.
Pero más allá del edificio, lo que más nos ha llamado la atención es la historia que guarda para Bubión. Durante los años 40 era aquí donde los niños del pueblo celebraban sus primeras comuniones y, después de la ceremonia, se reunían para tomar chocolate con buñuelos. La última de estas celebraciones tuvo lugar en 1953.
Hoy en su interior se conservan las imágenes de San Antonio y San Sebastián, dos santos muy vinculados a las tradiciones y fiestas del municipio.
Nosotros tendremos que dejar esta visita pendiente para otra ocasión. Y después de conocer un poco mejor su historia, la verdad es que tenemos todavía más ganas de acercarnos hasta allí.
Senderismo en Bubión
Si os gusta caminar, Bubión tiene además una situación privilegiada para adentrarse en el Barranco de Poqueira y descubrir a pie algunos de los paisajes más bonitos de esta parte de La Alpujarra.
La ruta que nosotros destacaríamos por encima de todas es la Ruta de los Pueblos del Poqueira (PR-A 70), un recorrido que une Pampaneira, Bubión y Capileira y que permite conocer los tres pueblos mientras se atraviesa el paisaje de bancales, acequias, castaños y antiguos caminos que rodean el barranco. El recorrido circular tiene alrededor de 9,6 kilómetros y una duración aproximada de cuatro horas, con dificultad media.
Nosotros conocemos bien esta ruta y, de hecho, podéis encontrar el recorrido también en nuestro Instagram, y si os apetece hacerla, ya sabéis dónde encontrarnos.
Una de las cosas que más nos gusta de este recorrido es que no se limita a unir los tres pueblos. Mientras caminamos vamos descubriendo ese paisaje agrícola que durante siglos se fue construyendo en las laderas del Barranco de Poqueira, con sus bancales, acequias, huertas y antiguos caminos. Y, por supuesto, las vistas de los tres pueblos blancos colgados de la montaña son parte fundamental de la ruta.
Y si lo vuestro es el senderismo de montaña, desde Capileira, a la que podemos llegar desde Bubión, encontramos también el acceso a rutas que se adentran en Sierra Nevada y permiten continuar hacia las altas cumbres. Entre ellas se encuentra el itinerario que sube hacia el Mulhacén, pasando por la Hoya del Portillo y el Alto del Chorrillo antes de llegar al entorno del Refugio Poqueira. Es ya una ruta de montaña de mayor exigencia y no tiene nada que ver con el paseo entre los pueblos del Poqueira, pero es una posibilidad a tener en cuenta para quienes busquen algo más.
Así que Bubión puede ser mucho más que un lugar para pasear por sus calles. Su ubicación en pleno Barranco de Poqueira lo convierte también en un buen punto para salir a descubrir la Alpujarra a pie, desde una ruta entre pueblos hasta las grandes cumbres de Sierra Nevada.

Dónde comer en Bubión
En esta ocasión no nos quedamos a comer en Bubión, pero conocemos de otras visitas la gastronomía del pueblo y, además, teníamos un par de sitios apuntados que creemos que merece la pena recomendar.
Uno de ellos es el Restaurante Teide, un lugar al que nosotros hemos ido a comer en varias ocasiones y donde siempre hemos disfrutado de la comida tradicional de la Alpujarra.
Además, tenemos un motivo especial para hablaros de él: conocemos a Antonio, uno de sus propietarios, porque hace años trabajé con él. Así que no es una recomendación basada únicamente en lo que hemos leído, sino en nuestra propia experiencia.
El Teide lleva más de cincuenta años funcionando y mantiene una cocina casera y tradicional, con platos muy ligados a la gastronomía alpujarreña. En su carta siguen apareciendo algunos de los clásicos que nosotros asociamos a este restaurante, como la sopa alpujarreña, las migas, el plato alpujarreño o el choto, además de otros platos de cocina casera.
Otra opción que nos han recomendado y que todavía tenemos pendiente de probar es Los Trotamundos.
Aquí la propuesta es bastante diferente. Su cocina mezcla sabores de distintos lugares del mundo con productos locales y raíces alpujarreñas. En su carta podemos encontrar desde croquetas y sopas hasta pizzas, pastas, hamburguesas, ensaladas y pokes.
Precisamente esa mezcla nos parece interesante porque se sale un poco de lo que uno espera encontrar en un restaurante de un pueblo de la Alpujarra. Y las opiniones que hemos encontrado son muy buenas, destacando tanto la comida como el trato y el ambiente.
Nosotros todavía no hemos comido allí, así que esta vez no os vamos a contar una experiencia que no tenemos. Pero después de las recomendaciones que nos han llegado y de ver su propuesta, Los Trotamundos se queda apuntado para nuestra próxima visita a Bubión.
Dónde dormir en Bubión
Si tenéis tiempo, nosotros creemos que merece mucho la pena quedarse a dormir en Bubión y descubrir la Alpujarra también cuando cae la noche.
El pueblo cambia completamente cuando las calles se quedan tranquilas, desaparece el movimiento del día y las luces empiezan a iluminar sus casas blancas, sus tinaos y sus estrechas calles. Es otro momento para pasear sin prisas y disfrutar de ese ambiente tranquilo que tanto caracteriza a los pueblos de la Alpujarra.
Además, alojarse en Bubión permite tener el Barranco de Poqueira y sus rutas de senderismo a mano y utilizar el pueblo como base para seguir descubriendo esta zona de la Alpujarra granadina.
Encontraréis diferentes opciones de alojamiento, desde casas rurales y apartamentos hasta pequeños hoteles y alojamientos con mucho encanto. Y, si es posible, nosotros elegiríamos un alojamiento que conserve ese carácter tradicional de la zona, porque dormir en una casa alpujarreña forma parte también de la experiencia.
Porque la Alpujarra no se disfruta únicamente durante el día. Cuando llega la noche, Bubión ofrece otra forma de vivir el pueblo, mucho más tranquila y pausada.
Cómo llegar y dónde aparcar en Bubión
Llegar a Bubión es bastante sencillo tanto si venimos desde Granada como si, como nosotros, partimos desde Motril y la Costa Tropical.
Desde Granada tenemos que tomar la A-44 en dirección a Motril y coger la salida 164 hacia Lanjarón y La Alpujarra. Continuamos por la A-348, pasando por Lanjarón y llegando hasta Órgiva.
Una vez en Órgiva debemos tomar la A-4132 en dirección a Pampaneira y Trevélez. Seguiremos esta carretera durante unos kilómetros hasta llegar a Pampaneira.
Aquí tenemos que estar atentos porque, poco después de dejar atrás Pampaneira, encontraremos un cruce junto a una gasolinera. En este punto debemos tomar a la izquierda la A-4129, que es la carretera que nos llevará hasta Bubión y, unos kilómetros más adelante, hasta Capileira.
Nosotros hicimos este recorrido desde Motril y, poco a poco, fuimos dejando atrás la costa para adentrarnos en el paisaje de la Alpujarra. La carretera va ganando altura y el cambio de paisaje se hace cada vez más evidente.
Al llegar a Bubión dejamos el coche en el aparcamiento público situado en la entrada del pueblo, en la calle Carretera, y desde allí comenzamos nuestra visita a pie.
Para nosotros fue una opción muy cómoda. Bubión es un pueblo para caminar, con calles estrechas, pendientes y rincones que invitan a ir descubriendo el pueblo poco a poco. Una vez aparcado el coche, lo mejor es olvidarse de él y comenzar a callejear sin un recorrido demasiado marcado, que es precisamente como nosotros disfrutamos de la visita.
Si vais en temporada alta o durante un fin de semana, recomendamos llegar con algo de tiempo, ya que el aparcamiento suele llenarse pronto.
Bubión, un destino para disfrutar sin prisas
Mientras preparábamos esta entrada descubrimos algo que, después de nuestra visita, tiene todavía más sentido: Bubión es un destino Cittaslow.
El municipio forma parte de la red internacional Cittaslow desde 2018, cuando se convirtió en el primer municipio andaluz en conseguir este reconocimiento. Esta iniciativa apuesta por una forma diferente de entender la vida y el turismo en los pueblos, poniendo en valor la tranquilidad, el patrimonio, las tradiciones, la gastronomía, el comercio local y el cuidado del entorno.
Y después de haber recorrido Bubión a nuestro aire, la verdad es que entendemos perfectamente que haya elegido este camino.
Porque aquí lo mejor no es ir corriendo de un monumento a otro. Es caminar sin rumbo fijo, entrar en una calle porque nos ha llamado la atención, descubrir un tinao, detenernos ante una fuente o simplemente quedarnos un rato mirando las casas escalonadas sobre el Barranco de Poqueira.
Ligado a esta filosofía nació también el Andalucía Slow Fest, un festival que se celebra en Bubión y que reúne durante varios días música, cultura, artesanía, gastronomía, naturaleza y actividades relacionadas con el bienestar. En 2026 ha celebrado su quinta edición y poco a poco se ha convertido en una de las citas destacadas del municipio.
Nos parece una iniciativa muy interesante porque no intenta convertir Bubión en un lugar de paso, sino todo lo contrario: invita a quedarse, a conocerlo con calma y a disfrutar de lo que ya tiene.
Y quizás esa sea precisamente una de las mejores formas de conocer la Alpujarra. Sin prisas, sin intentar verlo todo en unas horas y dejando que el pueblo nos vaya sorprendiendo poco a poco.
Nos vemos en los senderos!!!

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